Aragón debe buscar una voz única para defender el futuro del carbón. Ésta es una de las conclusiones que han salido de la reunión que han mantenido los consejeros de Presidencia y de Economía con el Comité de Empresa de la central térmica de Andorra, que pertenece a Endesa. El primer compromiso del Gobierno de Aragón es mantener una mesa única, en la que participen todos los departamentos implicados, para intercambiar toda la información y el estado de las gestiones que se vayan haciendo.
El principal problema en este momento es el reglamento de la Unión Europea que supondría que la actividad minera en Aragón, y también en España, no puede prolongarse más allá de 2014, puesto que no son explotaciones rentables, y necesitan ayudas públicas. Por otro lado, Bruselas debe autorizar el decreto del Gobierno español sobre las ayudas al carbón autóctono, lo que no ocurrirá al menos, hasta septiembre. Las gestiones del Gobierno aragonés van encaminadas a convencer a Europa de que establezca una prórroga hasta, por lo menos, el 2020. En estos 10 años se podría ir trabajando en varias vías, para mantener la actividad de las minas y la central, y buscar otras vías a la economía de la zona.
Para el Gobierno aragonés, el carbón es un sector estratégico. Como las decisiones se toman en Europa, y también en Madrid, trabajan ahora en intensificar todas estas relaciones. Todo dependerá también de cómo evolucione el sector, y del compromiso de PSOE y PP de llegar a un acuerdo sobre energía. El consejero de Presidencia, Javier Velasco, está también de acuerdo en que se necesitan esos diez años para trabajar en las diferentes vías.
En la comarca de Andorra, el carbón da trabajo a un millar de personas. Sindicatos y fuerzas políticas y sociales están preparando un calendario de movilizaciones que comenzará en septiembre. La meta es convencer a Europa que las cuencas mineras aragonesas necesitan, al menos, esos 10 años.